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Así hacemos nuestro
bourbon
No es solo un proceso: es una tradición de 225 años.
Para nosotros, hacer bourbon whiskey nunca ha sido un trabajo—es un arte. Cada ingrediente, cada cambio de clima y cada duela de roble se unen para crear el bourbon whiskey #1 del mundo. Aquí te contamos cómo lo hacemos.
La base es una mezcla de maíz (al menos 51%), centeno y cebada malteada. A esto le llamamos nuestro mash bill. Todo inicia en un cocedor de 10,000 galones al que añadimos un poco de “setback”: parte del puré de la última destilación, para lograr consistencia y darle ese carácter único del sour mash.
No es casualidad que el 95% del bourbon provenga de Kentucky. El agua filtrada por piedra caliza que corre por la región le aporta un sabor único a nuestro bourbon: ayuda a crear ese color dorado y ese toque ligeramente dulce que todos reconocen.
Una vez listo, el sour mash pasa a los tanques de fermentación, donde se enfría y se le agrega la levadura que transformará los azúcares en alcohol. Pero no usamos cualquier levadura: es la misma cepa que hemos usado desde el fin de la Prohibición.
Es un secreto familiar tan bien guardado que el propio Jim Beam se llevaba un frasco a casa cada fin de semana. Hoy, su tataranieto sigue manteniendo viva esa tradición.
Tras la fermentación obtenemos el distiller’s beer, que se calienta para separar el alcohol del resto. Ese vapor vuelve a convertirse en líquido de 125 proof—el low wine—que pasa a una segunda destilación.
La siguiente condensación da como resultado un líquido de menos de 160 proof, conocido como “high wine.”
El tiempo en madera define gran parte del sabor final. En Jim Beam, nuestro bourbon whiskey se envejece en barricas nuevas de roble americano con tostado nivel 4, conocidas como alligator char por la textura interna que se forma tras el quemado.
Este proceso ayuda a caramelizar los azúcares naturales de la madera, dando como resultado un sabor más profundo, suave y con menos taninos.
Después de llenar nuestras barricas, las llevamos a los almacenes donde reposan con el paso de las estaciones. El calor y el frío hacen que la madera se expanda y contraiga, permitiendo que el bourbon whiskey absorba los azúcares caramelizados, las notas de roble y su característico color dorado.
De acuerdo con la ley en Estados Unidos, dos años son suficientes para considerarse Straight Bourbon Whiskey. Pero en Jim Beam esperamos cuatro, para lograr un perfil más suave, equilibrado y lleno de carácter.